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Los Breves del Reality News

Prisa: el comandante mandó parar…
Cuando Joseph Oughourlian se hizo con el control de Prisa y defenestró a Juan Luis Cebrián, le gustaba explicar que una de las principales causas que habían llevado al grupo al precipicio era que el histórico periodista y directivo lo había convertido en “una especie de casa de apuestas fallidas”. Según esta versión propagada por el financiero, el venerable periodista se prodigaba en grandilocuentes discursos sobre la independencia del periodismo, pero su modus operandi real era poner la supuesta potencia mediática del grupo al servicio de sus propias causas políticas y económicas, valga la redundancia, ya sea porque coincidían con el parecer del concilio de sabios que dirigían el tinglado —hoy atrincherados en The Objective— o porque los clientes pasaban previamente por caja. Sin embargo, el resultado de la apuesta resultaba ser, casi siempre, fallida, a diestra y siniestra, se llamara Soraya Sáenz de Santamaría o Susana Díaz. El candidato o candidata ungido por Prisa solía ser derrotado, lo que a su vez depreciaba todavía más el valor de la marca que presumía de hacedor de reyes desde los lejanos tiempos de la Transición. Un pésimo negocio, vaya. Y entonces llegó el comandante y mandó parar.
… ¿Para releer ‘Rebelión en la granja’?
Muchos de los comandantes que en la historia mandaron parar acabaron imitando, a veces en tiempo récord, las dinámicas contra las que se habían alzado, como contó magistralmente en Rebelión en la granja Georges Orwell, uno de los autores de referencia de Oughourlian, formado en Sciences Po. Tras un nuevo putch en Prisa, en febrero de 2025, en el que el comandante se deshizo de los camaradas que le habían acompañado tras tomar el poder corporativo y empezó a desviar los cañones para que apuntaran a la Moncloa, Oughourlian firmó una tribuna en su periódico, Mi compromiso con El País: libertad editorial e independencia, que podía haber escrito el mismísimo Cebrián: ¡la libertad de prensa, c’est moi! El artículo, que insinuaba pulsiones franquistas al Gobierno de izquierdas, acababa nada menos que con una de las citas más emblemáticas atribuida precisamente a Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás es propaganda”. ¡Uau! Un guiño al admirado autor de Rebelión en la granja que con el tiempo deviene sarcástico: ¡el proceso de cebrianización había comenzado! Y es que ningún animal dormirá en una cama con sábanas.
Una cruzada mundial
En el último año, la gira mundial del nuevo gran cruzado de la libertad de prensa, siempre amenazada por la perfidia socialista y no por la deuda descomunal y la dudosa gestión —decía antaño Cebrián y hogaño Oughourlian—, ha sido frenética, con parlamentos exaltados por doquier —¡Libertad o muerte! ¡Venceremos!— generosamente reproducidos en las páginas de “El País” sin rubor alguno (hogaño como antaño). Una de las últimas peroratas fue el mes pasado, en la entrega en Colombia de un galardón al financiero por la contribución a la libertad de expresión concedida por el Grupo Trinity, un gran conglomerado empresarial, con inversiones también en España, que en las páginas de El País parecía casi el jurado del premio Pulitzer. Y eso que el emporio empresarial, con intereses en sectores tan controvertidos como el carbón, estaba en el ojo del huracán porque justo el CEO acababa de dirigir una carta a los trabajadores instándoles a involucrarse en las próximas elecciones del país suramericano respaldando a los candidatos que “resguarden la libertad, el libre mercado y la iniciativa privada”. No como Gustavo Petro, se entiende. Y es que ningún animal beberá alcohol en exceso.
¿Reabre la “casa de apuestas”?
La cebrianización a lo Rebelión en la granja no podía ser completa sin la reapertura de la famosa “casa de apuestas fallida” que regentaba Cebrián, según el agudo análisis, en sus años en Sierra Maestra, del hoy presidente. ¿Recuerdan? Mucha verborrea de “libertad de prensa”, pero en realidad un modus operandi de apuestas políticas o empresariales, valga la redundancia, y, para más inri, normalmente fallidas. Pues dicho y hecho: el grupo mediático acaba de inventarse el Premio al Ejecutivo del Ibex, otorgado por Cinco Días, y en su primera edición se lo concede —¡ooooh!— a Ángel Escribano, presidente de Indra, multinacional en la que contaba como principal aliado en el consejo de Administración a Amber Capital, el fondo de Oughourlian, en pleno pulso con la SEPI. Mmmm: la búsqueda incansable de la verdad, cueste lo que cueste, y eso. Pues resulta que apenas dos semanas después de la entrega, el “mejor ejecutivo del Ibex” cesa en la presidencia de Indra. Ayyyy: ¿la “casa de apuestas fallida”, de nuevo a toda máquina? ¡Cuatro patas, sí, dos patas mejor!
Nueva consultora con murallas chinas
Los analistas del cebrianismo-oughourlianismo están ahora especialmente intrigados por la creación de una nueva mercantil con sede en Barcelona, Amber Capital Management Spain, SL, que empezó sus operaciones el 13 de marzo. Objeto: “prestación de servicios de consultoría económica y financiera genérica relacionados con el desarrollo empresarial, el análisis y estudios genéricos de mercado, la estrategia comercial, etc”. ¿Cuánto puede pesar en las tarifas de las consultorías de esta nueva empresa el hecho de que el Compañero Propietario controle también el Grupo Prisa? Quizá no mucho: todo el mundo sabe que en las empresas periodísticas de España funcionan las murallas chinas y ha quedado claro que Oughourlian está dispuesto a dejarse la vida, si hace falta, en defensa de la verdad, aunque los admiradores de Orwell suelen conocer también 1984. Y a todo esto: ¿qué le habrá parecido el desembarco al Grupo Godó?
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