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Los Breves del Reality News

Juan Carlos: ¡santo, subito!
La efeméride de la asonada golpista del 23-F, con la sorpresiva desclasificación de documentos secretos con el objetivo explicitado de erradicar “bulos” contra el rey emérito, ha supuesto una de las operaciones de blanqueamiento más espectaculares de la historia reciente, con la participación entusiasta de todos los actores relevantes que integran el sistema —llámalo como quieras—, medios de comunicación tradicionales incluidos, que han exhibido ese fenómeno tan liberal-soviético conocido como “la magia de las primeras páginas”, todas coincidentes en el abrazo. Los materiales desclasificados no aportan nada relevante y salta a la vista que el grueso de los informes se redactó precisamente para expurgar toda huella del papel nefasto del rey, Juan Carlos I, los servicios secretos y sectores muy relevantes del poder político y económico que antaño buscaban derrocar a Adolfo Suárez cueste lo que cueste con el mismo ahínco que hogaño a Pedro Sánchez. Tras la genuflexión de rogar al emérito que regrese a España por la puerta grande —¡como si su autoexilio tuviera algo que ver con el 23-F!—, ya falta muy poco —apenas el “hecho biológico”— para que arranque una gran campaña nacional: ¡Santo, subito!
Los papeles y los hechos
Uno de los fenómenos paranormales más misteriosos del show de la desclasificación cocinada ha sido el intento político-periodístico de asimilar a la verdad documentos redactados con evidente voluntad performativa y exculpatoria que se contradicen manifiestamente con hechos públicos fácilmente comprobables. El ejemplo quizá más clamoroso es la ocupación militar de RTVE como explicación-coartada de por qué el rey demoró tantísimo su mensaje a la ciudadanía, que ha pasado a la historia oficial como el factor clave para hacer fracasar el golpe cuando todos los hechos muestran que, en realidad, se grabó únicamente cuando la asonada ya había fracasado. Es decir: fue consecuencia, y no causa, del descalabro de los sediciosos. Por tanto, no fue el último y heroico capítulo contra la esperpéntica sublevación que salvó a la democracia, como subraya el relato oficial, sino más bien el primero de la guerra de propaganda para ocultar el irresponsable papel del monarca y asentar el relato del rey salvador. Los papeles desclasificados refuerzan ciertamente la fábula, pero tienen un problema: varios de los periodistas de TVE que vivieron los hechos en carne propia siguen vivos y su testimonio, preciso e irrefutable, muestra una película completamente diferente.
TVE: la película oficial no cuadra...
El histórico corresponsal diplomático de TVE Carlos Estévez, profesional muy respetado con más de cuatro décadas en primera línea, es uno de los periodistas que estuvo durante el 23-F en Prado del Rey y desde entonces ha pasado mucho tiempo hablando con colegas y superiores para indagar en las causas de la inexplicable demora en la grabación y difusión del mensaje del rey. Su testimonio desde dentro hace añicos el dogma oficial de este momento clave, que sostiene que el mensaje de marras se demoró porque RTVE estaba ocupada por el Ejército, que amenazaba “tirar a matar”, y, por tanto, no había forma de grabar el mensaje. Sin embargo, la realidad es que el equipo de periodistas y cámaras salieron hacia la Zarzuela custodiados por militares y estuvieron casi cuatro horas matando el tiempo en el palacio, mientras el rey esperaba a ver cómo le iba a su amigo Armada en el Congreso. Habrían podido grabar a las 21h y, entonces sí, desarticular la asonada, pero no se hizo hasta la 1.15 de la madrugada —¡teniendo a los periodistas esperando horas en la sala contigua!—, cuando el fracaso de Armada —y, por tanto, del golpe— era ya irreversible y la prioridad pasó a ser fabricar sin demora el relato oficial del rey salvador.
... pero dudar es de ignorantes
Estévez ha reconstruido pormenorizadamente estas horas en un libro, Lo que el 23-F oculta, que circula solo en los márgenes, y en artículos en medios independientes, como ElDiario.es y Mongolia, pero esta visión rigurosa, informada y desde dentro en un aspecto tan crucial como el incomprensible retraso de la grabación del mensaje del rey apenas ha encontrado espacio en los grandes medios sistémicos, que sostienen al unísono que los materiales desclasificados demuestran el mismo relato oficial que ellos llevan años propagando y no se hable más, que defender otra cosa es de ignorantes y que viva la monarquía manque pierda porque le debemos la libertad y punto. Hay ecos del ¡Patria o muerte! castrista en la furiosa unanimidad oficial. Pues vale, vale, patria, patria, no se ponga usted así…
Oughourlian y Escribano: cueste lo que cueste
“Debemos defender el pensamiento crítico y la verdad, pase lo que pase, cueste lo que cueste”. Después de este apasionado compromiso público que adoptó recientemente el compañero-presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, a nadie ha podido extrañar la rápida creación por parte del conglomerado del Premio Ejecutivo Ibex 35 ni tampoco que este haya recaído en Ángel Escribano, presidente de Indra y camarada de Oughourlian en la batalla accionarial en esta multinacional estratégica, donde ambos velan juntos por el pensamiento crítico y la verdad cueste lo que cueste, pase lo que pase, y hasta ajenos a cualquier atisbo de conflicto de interés. La composición del jurado que ha otorgado el galardón, con el jefe de la patronal Antonio Garamendi y la exministra del PP y exconsejera de Prisa en el tardocebrianismo Elena Pisonero al frente, dice mucho de cómo el supuesto faro mediático del progresismo en España entiende el mundo económico. Cueste lo que cueste, ¡venceremos!
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