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Los Breves del Reality News

Mediapro: los fundadores, ya solo en el logo
La caída de Tatxo Benet de Mediapro después de tres décadas en la cúspide puede que haya sido una sorpresa para él mismo, pero no para el mercado: la propiedad china es muy opaca, pero hacía ya algunos meses que intermediarios estaban sondeando de su parte candidatos para el relevo del CEO y, a la vez, explorando la posibilidad de encontrar potenciales compradores del conglomerado entero o de alguna de sus áreas, dos vías que se pusieron en marcha en paralelo. En su momento, el que pagó los platos rotos por el fiasco de las apuestas fallidas por los derechos televisivos de las ligas de fútbol italiana y francesa fue Jaume Roures, pero desde la marcha de este la compañía ha seguido perdiendo fuelle en esta área tan esencial para sus ingresos e incluso ha quedado relegado en la Liga española: lo nunca visto. Ya no queda en la casa ninguno de los tres socios que propulsaron Mediapro a la cima —Jaume Roures, Tatxo Benet y Gerard Romy— y ninguno ha salido por la puerta grande, como habían imaginado, pero su presencia se mantiene todavía en el logotipo en forma de las tres unidades simétricas que lo integran, una en representación de cada uno, entrecruzados en camaradería: ¿habrá pronto un rediseño?
¿Hacia la nueva TV progresista?
La pareja elegida para pilotar la nueva etapa de Mediapro —el expresidente de Movistar+, Sergio Oslé, y el exCEO del Grupo Prisa Carlos Núñez— ha alimentado las expectativas de que Mediapro pueda convertirse en una pieza esencial de la hipotética plataforma que opte a la hipotética licencia de nueva televisión progresista que en su momento se pensó que iba a liderar el Grupo Prisa antes del putsch del máximo accionista, Joseph Oughourlian, que cortó la cabeza a todos sus promotores. De hecho, el proyecto lo pilotaba en Prisa el propio Núñez hasta que fue despedido de súbito por Oughourlian con el argumento de que era una apuesta perjudicial para el grupo mediático, a pesar de que previamente él mismo le había dado el visto bueno. El sorprendente éxito de audiencias de TVE con un modelo muy parecido al que se estaba cocinando en Prisa ha revalorizado mucho la idea y Mediapro, con Núñez y Oslé, parecen el complemento ideal para la aventura junto a socios como Global Alconaba, los empresarios progresistas del entorno de José Miguel Contreras que han quedado en minoría en Prisa. Es decir: ¡justo los dos actores que alumbraron La Sexta en la época de José Luis Rodríguez Zapatero! ¿Cómo no sentir un cierto déjà vu?
Prisa, en el limbo
El portazo que Prisa dio al proyecto televisivo y la purga subsiguiente de directivos ha dejado al grupo en una especie de limbo a la espera de ver cómo tiene previsto el principal accionista, Joseph Oughourlian, salir del marasmo económico provocado por la altísima deuda, a las puertas de una auténtica odisea ante los vencimientos del año que viene. El hecho de que se haya subcontratado el plan estratégico fuera de la casa, en lugar de abordarlo el nuevo equipo gestor, sumado a los decepcionantes resultados en lo que llevamos de año —con pérdidas hasta septiembre de 48 millones de euros, el 28% más que en los primeros nueve meses del ejercicio anterior— ha dado argumentos a los que están convencidos de que, en realidad, el empresario de origen armenio no ha descartado todavía la posibilidad real de vender sus acciones si le ofrecen un buen precio. La cosa es qué se entiende por un buen precio y cómo se calcula: ¿en función de la precaria situación financiera de Prisa? ¿De la inversión que lleva hecha Amber Capital, el fondo que controla el mayor paquete accionarial de Prisa? ¿De la inversión del propio Oughourlian con su propio dinero? ¿Y si la clave estuviera en realidad fuera de la compañía? ¿En Indra?
Entrelazamiento cuántico
Algunos analistas están convencidos de que cualquier posibilidad de que Oughourlian pueda llegar a desprenderse de las acciones de Prisa pasa en realidad por el éxito previo de la fusión de Indra con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), operación que se ha ido retrasando para dejarla sin mácula de potenciales conflictos de interés resultantes de que los hermanos Escribano están en ambos lados de la ecuación y de que seguirán controlando Indra tras fusionarla con su compañía familiar. Esta operación, que aspira a convertir Indra en una gran potencia de la industria militar, se realizará en teoría antes de que acabe el año y la lluvia de millones resultante puede ser el mejor fermento para una eventual venta de Prisa en el primer semestre de 2026. Las dos empresas no tienen ninguna conexión formal, más allá de la presencia significativa de Oughourlian en el accionariado de ambas, pero empiezan a parecer dos partículas en pleno entrelazamiento cuántico.
Aliança Catalana: todo el mundo en pánico
El establishment político y económico de Cataluña está entrando en pánico ante el terremoto que las encuestas apuntan de crecimiento espectacular de Aliança Catalana, la formación ultra que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols. Cada vez que alguien plantea un boicot o cordón sanitario, sube otro peldaño demoscópico y algunos sondeos serios empiezan a situarla como primera fuerza en la Cataluña interior con sorpasso a Junts. Y es que a pesar de que su crecimiento es a costa de prácticamente todos los partidos, la mordida principal, y extremadamente sustantiva, es hacia el partido de Carles Puigdemont, y ese es quizá el elemento básico que explica sus gesticulaciones recientes. Un hijo de Jordi Pujol comentaba recientemente en privado que cuando visita la Catalunya interior siempre le para alguien para decirle lo mismo: “¡Es el partido que le habría gustado a tu madre!”. Y muy a su pesar, les da la razón.
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